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La carta astral fundacional de un país: Bolivia en su bicentenario 

Bolivia en su bicentenario: la memoria de los bolivianos abre nuevos caminos en su historia Les presento un estudio astrológico que realicé con fines investigativos para el caso astral de Bolivia, un país que a los meses de haber cumplido 200 años de independencia se encuentra en un proceso de reestructuración profunda. Todo lo acontecido merecía un debido análisis de sus aspectos astrales que en estos momentos requieren de nuestra atención. Este análisis fue publicado como artículo en el periódico boliviano Opinión el pasado 6 de agosto de 2025 y no podía faltar compartirlo con sus respectivas imágenes en este blog. El 6 de agosto de 2025, Bolivia celebra doscientos años de independencia. Esta conmemoración, lejos de ser un evento meramente simbólico, coincide con un momento de desequilibrio económico, tensión social y redefinición institucional. Desde la perspectiva de la astrología, disciplina hermenéutica y filosófica que estudia las correlaciones entre los ciclos celestes y los procesos históricos, el bicentenario de Bolivia marca la culminación de un ciclo kármico, entendido en términos simples, como una etapa en la que las consecuencias del pasado maduran y permiten un nuevo comienzo. Como señala la tercera ley de Newton —toda acción genera una reacción de igual intensidad y en dirección contraria—, los efectos de las décadas más difíciles alcanzarían su punto de resolución, abriendo así la posibilidad de reorientar el destino nacional.

Carta astral fundacional de Bolivia
CARTA ASTRAL FUNDACIONAL DE BOLIVIA

La carta astral fundacional de Bolivia, levantada el 6 de agosto de 1825 al mediodía en Sucre, revela una identidad nacional teñida de contrastes. Con el Sol en Leo en el Medio Cielo, y Júpiter también presente en la casa 10, el país nace con vocación de liderazgo visible, orgullo patrio y una trayectoria destinada a brillar con luz propia. Sin embargo, el Ascendente en Escorpio le impone desafíos complejos, ligados a un pasado difícil de remediar sin procesos profundos que reconozcan y equilibren las heridas históricas. La voluntad y esperanza del pueblo boliviano se transforman y regeneran con el paso de los años y a través de sus generaciones. Es una tierra resiliente, que busca encontrarse en su identidad reconociendo el legado de su gente y su geografía.

A primera vista, el país puede proyectar en los extranjeros una imagen peligrosa o provocar cierto temor instintivo —una respuesta simbólicamente escorpiana—; sin embargo, cuando se entra en contacto con su territorio, Bolivia revela su singularidad, su belleza y su generosidad, permitiendo que emerja el virtuosismo leonino que la habita en esencia.


De acuerdo con su Sol y su Ascendente, Bolivia tiene un claro potencial de desarrollo, reconocimiento y gran abundancia. Nuestra mayor riqueza proviene de las profundidades de la tierra, tanto en sentido literal como simbólico. No obstante, esa promesa de grandeza solar se ve tensionada por una Luna en Tauro ubicada en la casa 6, que representa la necesidad de trabajo constante, estabilidad económica y seguridad material. Estas demandas, que reflejan una sensibilidad popular muy concreta, no siempre son escuchadas o priorizadas en la planificación nacional. La configuración de un Sol en Leo, potenciado por la presencia de Júpiter, tiende a manifestarse en liderazgos arrogantes, egocéntricos o desvinculados de las necesidades colectivas. Por esta razón, no resulta fácil para los bolivianos confiar en sus gobernantes mientras no se atiendan las necesidades lunares de progreso, integración y valoración de lo ambiental, lo cultural y lo creativo, sin menospreciar el talento de su gente.


Generar un mayor sentido de apreciación por los dones del pueblo boliviano puede ser un camino de sanación profunda. Muchas de las heridas ancestrales y kármicas parecen nacer de la sensación de no ser valorados, lo que a menudo genera una percepción desmerecedora del bienestar o el reconocimiento.

La presencia de Neptuno en casa 2 indica una economía vulnerable a proyecciones idealistas o sistemas poco realistas, muchas veces sostenidos por subsidios o por la fe en modelos externos. Al mismo tiempo, Lilith y Plutón, conjuntos en Aries en casa 5, proyectan una historia de pasiones violentas, polarización interna y una herencia marcada por tensiones con el poder y el abuso de los derechos de los más vulnerables.


El Nodo Norte lunar, símbolo del camino de desarrollo, se encuentra en la casa 1 —el área de la identidad— en Sagitario, signo asociado con la sabiduría del Ser. Esta configuración sugiere que la misión evolutiva del país está vinculada con la integración de su diversidad cultural a través del conocimiento, la educación y la apertura a una visión más amplia del mundo. Sin embargo, la conjunción del Nodo Sur lunar —que representa nuestra zona de confort— con el planeta Saturno en casa 7, en Géminis, sostiene una responsabilidad difícil de remediar en cuanto a relaciones internacionales, dependencia de tratados desiguales, incluso en contextos de secretismo, y conflictos que van y vienen con los países vecinos. Bolivia debe hallarse a sí misma sin copiar el modelo de ningún otro territorio. Conformamos un país que busca nacer por sí mismo, sostenido por una filosofía única y propia, nacida de la experiencia directa y el ejercicio del autoconocimiento. Nacer de las cenizas como el Fénix es una imagen muy propia de una identidad escorpiana. La tarea de errar para luego reconstruir está escrita en su historia, una y otra vez, hasta el nacimiento de un modelo funcional de país entre sus gobernantes, su pueblo y su territorio.

Progresiones: la gestión de recursos y el trabajo humanitario

En astrología, las progresiones secundarias son una técnica simbólica que permite observar la evolución interior de una persona, institución o país a lo largo del tiempo. Se basan en la idea de que cada año de vida o vuelta completa del sol, representa un día en los movimientos astrológicos sobre la carta astral natal o fundacional. Así, al proyectar el cielo de un país varios años después de su fundación, se obtiene una carta que refleja su desarrollo interno, sus procesos de maduración y los cambios profundos, aunque no siempre visibles, que lo atraviesan.

Progresiones de la carta astral de Bolivia
PROGRESIONES

En la carta progresada al bicentenario, el Sol ha ingresado en Piscis desde hace un poco más de tres años, lo que indica una etapa de introspección, sensibilidad y necesidad de redefinir el sentido de nación desde su base fundamental. ¿Qué hacer con nuestro legado? ¿Hacia dónde dirigirlo? Son cuestionamientos que estarán presentes durante los próximos treinta años y que encontrarán respuestas valiosas a través del apoyo a la creatividad, la espiritualidad y el arte de los bolivianos. Su ubicación en casa 4 indica que la transformación debe comenzar desde el interior del territorio: las familias y su legado, las comunidades y su historia, la identidad local y sus costumbres. Es una etapa para revisar qué significa pertenecer a un país con el perfil histórico que ha desarrollado hasta la actualidad. ¿Cuál es nuestra verdadera identidad nacional después de toda nuestra historia? Piscis sugiere que muchas voces importantes han sido silenciadas, en parte por la presencia de un Sol en Leo en casa 10, símbolo del posible abuso de poder. Pero un Sol progresado en Piscis anuncia la disolución del poder concentrado, dándonos la oportunidad de escuchar la verdadera esencia leonina: somos más de lo que creemos ser como nación.

Júpiter progresado se encuentra en Virgo, en casa 10, en conjunción con la Luna progresada, y ambos se alinean con Mercurio de la carta fundacional. Este tránsito habla de un ciclo favorable para reconstruir las instituciones mediante la planificación, la logística, el orden y la transparencia. Es un llamado a la responsabilidad técnica y al fortalecimiento de las capacidades estatales. Existe una gran posibilidad de que la burocracia se vuelva cada vez más eficiente y liviana.

Asimismo, Lilith progresada está por ingresar a Tauro para el año 2030, signo vinculado a la generación y el cuidado de bienes materiales, la agricultura y los recursos naturales. Esto marca un cambio de foco: la protesta y la disconformidad se trasladan al ámbito de los recursos, poniendo sobre la mesa el debate sobre la propiedad de los mismos y su distribución, además del cuidado hacia nuestra producción. También nos espera trabajo por la preservación del medio ambiente y la salud pública en cuanto al tratamiento de residuos, el reciclaje y todo lo asociado a los desechos: cañerías, sistemas de drenaje, purificación de aguas, etc. Empezaremos a notar las consecuencias de las decisiones de los últimos cien años en cuanto a este tema.


Finalmente, cabe mencionar a Marte progresado en Escorpio, que ingresó a este signo en el año 1988. Ubicado en casa 12, saca a la luz los conflictos ocultos que persisten, especialmente los vinculados a secretos de Estado, la producción ilegal de sustancias o a organizaciones clandestinas. Siendo Escorpio también el signo del Ascendente de la carta fundacional, se viven procesos decisivos para el país en torno al cumplimiento de la ley y el orden.

El retorno solar 2025 a 2026

En astrología, la revolución solar o retorno solar, es la carta astral que se levanta cada año, en el tiempo preciso en que el Sol vuelve al mismo grado y minuto en el que estaba al momento del nacimiento de una persona, institución o país. Es decir, es el "cumpleaños astrológico". Esta carta permite analizar las tendencias, desafíos y oportunidades específicas que se presentan de acuerdo a los tránsitos planetarios de esa fecha, brindando una lectura puntual del nuevo ciclo anual que comienza.

RETORNO SOLAR DEL BICENTENARIO DE BOLIVIA
RETORNO SOLAR DEL BICENTENARIO

El Ascendente de la revolución solar del bicentenario es Piscis, signo asociado con el idealismo, la creatividad y la espiritualidad, pero también con la confusión y el desborde. Su conjunción con el Nodo Norte lunar en tránsito sugiere que el ciclo que se abre está conectado con una dirección evolutiva mayor, en la que Bolivia deberá asumir nuevos retos respecto a su identidad, su sensibilidad y su vocación humanitaria. La casa 5 de la carta fundacional, activada por esta conjunción, implica que el compromiso con la niñez, la educación, la cultura y la creatividad será clave para sostener este nuevo ciclo.


La presencia de Marte en Virgo, en oposición a Saturno y Neptuno, evidencia las dificultades concretas para producir, abastecer y distribuir. Esta configuración representa claramente el momento actual: inflación, filas interminables para conseguir combustible y encarecimiento del transporte. Las acciones están bloqueadas por estructuras ineficientes que entran en conflicto con el bien común. El nuevo ciclo no solo tenderá a enfrentar estas dificultades, sino que trabajará incansablemente por lograr una nueva normalidad.


En presencia de la Luna en tránsito tocando a Neptuno de la carta fundacional, será crucial proveer primero al pueblo de sus necesidades fundamentales. Se requiere que los bolivianos recurran a la fe de que todo se resolverá paulatinamente, sin que el gobierno caiga en la tentación de "maquillar" la situación del país. Se necesita abordar esta energía astral desde la honestidad y el humanismo de todas las partes involucradas para resolver esta crisis de forma pacífica.

Venus y Júpiter, conjuntos en Cáncer, ubicados en la casa 4 del retorno y en la casa 8 de la carta fundacional, evidencian la posibilidad de apoyo económico a nivel familiar, comunitario, institucional o internacional, pero también que existe la probabilidad a generar préstamos que no puedan pagarse en los plazos acordados. Los aspectos tensos con Saturno y Neptuno indican que la sensación de inestabilidad no acabará pronto, y subrayan que el camino de recuperación requerirá madurez emocional del pueblo, ética política y un compromiso real con el discurso.

El retorno de Quirón en Aries (exacto este año) ocurre en la casa 2 del retorno, activando la herida del valor y la economía. No hay duda de que el periodo 2025-2026 pone sobre la mesa la necesidad de un nuevo modelo productivo, uno que no se base en la dependencia externa ni en la subvención permanente, sino en la organización real de los recursos.

Consejo astrológico para este año de retorno del sol

A la luz del análisis astrológico, entre 2025 y 2026 el país atraviesa un umbral. Estamos en busca de una nueva política y de un renovado proyecto de nación. Los indicadores astrales apuntan a la posibilidad de consolidar un liderazgo novedoso, con visión técnica, voluntad de servicio y capacidad para tomar decisiones difíciles pero necesarias.


El mandato de las estrellas es redefinir la identidad nacional con propósito humanitario.

Piscis es el signo de la disolución del ego, del regreso al origen y del fin del camino terrenal; por lo tanto, es inclusivo, compasivo y creativo. El Sol progresado en Piscis, que acompañará a Bolivia por los próximos veintisiete años, sugiere que el país ya no puede sostenerse desde estructuras rígidas ni desde una única narrativa: necesita reconocerse múltiple, inclusiva y profundamente humana.

La población boliviana parece preparada para una transición. El Ascendente en Piscis conjunto al Nodo Norte lunar en tránsito en el retorno solar de este nuevo ciclo, ya apuntan a esta integración superior: el inicio de la construcción de una nueva narrativa de país.

El tránsito de Saturno y Neptuno por la casa 1 del retorno indica que el próximo gobierno deberá representar mas que un cambio ideológico: un cambio estructural, de métodos, de transparencia y de visión de Estado. No bastará con volver a “la derecha”, ni con mantener la retórica del “Estado Plurinacional” si no se traduce en resultados concretos, de estabilidad y claridad estructural. Debe haber una nueva forma de ser Bolivia: una Bolivia que integre sus muchas voces, que sea capaz de contener tanto lo “republicano” como lo “plurinacional”; tanto lo urbano como lo rural; que proteja sus recursos y que recupere el respeto por la ley y la ética pública.

El amor infinito de Piscis puede guiar al próximo gobierno boliviano a soltar el egoísmo para ponerse a escuchar. Bolivia necesita menos consignas y más acuerdos reales, menos polarización y más reparación.

 
 
 

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